sábado, 12 de septiembre de 2009

Cultura musical (Por Alejandro Piedra S.)

El Barítono Verdiano.
Se dice que ya no existen los "barítonos verdianos", cosa que habrá de redundar muy negativamente en el futuro de la ópera. Es que la voz de barítono, como protagonista ó papel relevante, se la encuentra en más de la mitad de las óperas de Verdi y si no hay este tipo de voz nos quedaremos sin apreciar verdaderamente a este compositor.
Enmarcado en el "belcanto", Verdi exige un estilo vocal de mayor pureza y precisión. Una línea de canto muy bella y redondez de sonido; una voz capaz de sostener una música poderosa, sustancial, viril , incisiva, penetrante; con colores diferentes, ciertos jadeos y el uso adecuado del "portamento"( modo de pasar de una nota a otra, cantando una intermedia interpretada finamente. (en el "Celeste Aída" por ejemplo). . Aún en los pianissimi la voz debe sonar con cuerpo, con la misma sustancia que le imprime a sus recitativos.
Otra característica de Verdi es que deja a los cantantes poco espacio para conjeturar; todo está escrito en la partitura y si uno se atiene a ella cantará bien Verdi. El canto y el elemento dramático son igualmente importantes y cada nota surge de la palabra y ésta de la necesidad dramática; Verdi decía: "la parola regina suprema".
El fraseo debe ser de una claridad total, con la consiguiente claridad de las palabras que son inseparables de la música y, por encima de todo, las grandes líneas vocales en "legato" ("ligado" o sea sin solución de continuidad entre las notas ), que es lo que finalmente hace más hermoso el canto Verdiano.
Pavel Lisitsian (1911-2004), barítono armenio fue muy reconocido en los 60s por sus grandes interpretaciones en "Eugen Onegin" y "La Dama de Picas" de Pyotr Tchaikowsky, un compositor que demanda un canto muy parecido al de Verdi. En él se cumplen todos los atributos señalados líneas arriba, incluyendo esos agudos brillantes y sostenidos que, en el aria que escucharemos , llegan repetidamente hasta fa natural y en 3 oportunidades al "sol bemol " y cantados "con forza" como señala la partitura. Es que el "Di Provenza", de "La Traviata", es el aria emblemática para barítono como lo es el "Celeste Aída" para el tenor, y con ella se descubren a los buenos cantantes.
Nota de la Administración.
Para situarse en la acción de esta aria, “Di Provenza il mar, il suol” debemos decir que se da en el segundo acto de la ópera “La Traviata” cuando Giorgio Germont, padre de Alfredo Germont quien se había ido a vivir con la cortesana Violeta Valery a París, va a esa ciudad en busca de su hijo para pedirle que vuelva con él a Provenza "allí donde siempre brilló el sol y estuvo la felicidad.............."
Veamos y escuchemos:

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