viernes, 16 de enero de 2009

Pisco peruano

(Décimas de pie forzado)

El regio whisky escocés dio prestigio a Gran Bretaña,
el vino llegó de España y el cognac es francés,
obvio, el sake es japonés, el bloody mary es haitiano,
y el tequila mexicano en muchas partes se impuso,
al igual que el vodka ruso y el famoso ron cubano.

Pero todos estos goces se inclinan ante el portento
de un néctar de monumento preferido de los dioses;
en la China lo conocen, lo exigen en Senegal,
en Thailandia o en Nepal, República Checa y Aruba
saben que el licor de uva es un placer sin igual.

Borbotones de ambrosía erupsionan en las jarras,
lagrimones de las parras nos deleitan con porfía,
aromas de fantasía, jubileo en las gargantas,
sabroso puro quebranta, mosto verde idolatrado,
y un venerable acholado que las penurias espanta.

Este regalo sin par, patrimonio de Perú,
nuestros vecinos del sur se lo quieren apropiar.
No te dejes madrugar, el pisco es de tu tierra,
y, si a lo tuyo se aferra cualquier amigo de Chile,
con orgullo corre y dile: ¡¡NO GANARÁS ESTA GUERRA!!

El pisco es, mis hermanos, como conclusión feliz,
oriundo de mi país y de todos los peruanos.
Ya es hora que al araucano se le deba poner coto,
el pisco es cholo, no es roto, y graben bien este disco:
¡¡NUESTRO PISCO NACIÓ EN PISCO, EN TIEMPO YA MUY REMOTO!!

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