
La mujer torera más famosa de la historia de la tauromaquia, la peruana Conchita Cintrón, llamada la “diosa rubia del toreo”, murió de un paro cardíaco, a los 86 años, anunció su familia.
Concepción Cintrón Verrill, tal era su nombre, nació en Antofagasta, Chile el 9 de agosto de 1922. De padre puertorriqueño y madre norteamericana de origen irlandés, era sin embargo considerada como peruana, ya que desde los dos meses de edad residía en Lima; en el año 1944, en una visita a Lima, el presidente de la República Dr. Manuel Prado le otorgó la nacionalidad peruana y, por su matrimonio, se nacionalizó portuguesa, país en el que, el Martes 17 de febrero del presente año, falleció a los 86 años.
Como rejoneadora actuó por primera vez en público en enero de 1936 en la plaza de Acho, aunque hay versiones que afirman que su debut tuvo lugar en la desaparecida plaza de Algés, en Lisboa en 1935.
Cintrón aprendió a torear con Ruy Zarco da Camara, un portugués que tenía una escuela de equitación en Lima. El le enseñó el arte portugués del rejoneo. Después de lidiar en España, debutó en Portugal en 1945. Consagrada como estrella del toreo a caballo, Cintrón llegó en 1945 a España donde las mujeres tenían prohibido torear a pie, que era la forma cómo ella mejor toreaba. Su presentación oficial tuvo lugar en la Real Maestranza de Sevilla el 23 de abril de 1945, de la mano de Marcial Lalanda, y desde el primer momento se destacó por su elegancia y su conocimiento de la lidia y la doma.
Se retiró tras casarse el 5 de noviembre de 1951 en Lisboa con Francisco do Castelo Branco, con quien tuvo cinco hijos.
Conchita Cintrón escribió varios libros, siendo unos de los más interesantes los titulados "Por qué vuelven los toreros", su autobiografía "Recuerdos" y "Patio de Cuadrillas"
Los verdaderos aficionados a la tauromaquia siempre recordaremos a esta gran compatriota.
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