martes, 3 de marzo de 2009

Reflexiones sobre el vals "La Flor de la Canela"


En diversas oportunidades he recibido presentaciones en power point sobre el vals “La Flor de la Canela” de nuestra gran compositora Isabel “Chabuca” Granda Larco. Lo que más me ha llamado la atención en estas presentaciones son los errores que se cometen tanto al transcribir la letra como, en algunos casos, al interpretar el vals lo que es hecho no con la letra original sino, al parecer, tal como lo han escuchado o han entendido. Así por ejemplo se dice y canta: “Déjame que te cuente limeña”, “déjame que te diga morena mi pensamiento”, “a ver si así despiertas del sueño , del sueño que entretiene morena tu sentimiento”, siendo la letra original “Déjame que te cuente, limeño”; “déjame que te diga, Moreno, mi pensamiento”, “a ver si así despiertas del sueño, del sueño que entretiene, Moreno, tu sentimiento” y esto tiene una razón: una noche Chabuca fue invitada por don Óscar Avilés a una serenata por el cumpleaños de don José Moreno Alarcón, conocido criollo a quien llamaban “El cantor de Felipe Pinglo”, el mismo que vivía en un departamento de la Plaza Dos de Mayo, y ya en la madrugada sale Chabuca al balcón desde donde se divisaba La Colmena y el mar de El Callao y dice, dirigiéndose a Dn. José Moreno, una expresión coloquial muy propia nuestra “Déjame que te cuente, Moreno,…”, lo que equivale a lo que muchas veces en nuestras conversaciones decimos “¡¡Te cuento…!!; y es entonces que, al ver que su composición dedicada a Doña Victoria Angulo Castillo de Loyola aún no tenía el complemento que precisaba para culminarla, expresa:“Esta es la frase que necesitaba mi vals para que quede terminado”. Pero a todo esto seguramente nos preguntamos ¿quién es Victoria Angulo Castillo?. Bueno, la señora Victoria Angulo era una distinguida dama negra de abolengo a quien tuve el inmenso placer de conocer pues fue Madrina de la Primera Cuadrilla de la Hermandad del Señor de los Milagros de Nazarenas, a la que ingresé en el año 1968, y en cuya casa se realizaba, los días 28 de octubre después de la procesión, lo que denominábamos “El Almuerzo al Capataz” y a la que también asistía nuestra gran Chabuca quien era amiga entrañable de doña Victoria Angulo, por lo que ella decide hacerle una canción. Volviendo a los errores que se cometen al cantar el vals “La Flor de la Canela” es común escuchar: “Adornada con jazmines matizando su hermosura, alfombras de nuevo el puente y engalanas la alameda….”, siendo la letra original: “Adórnala con jazmines matizando su hermosura; alfombra de nuevo el puente y engalana la alameda…..”, lo que constituiría algo así como una orden o sugerencia que Chabuca le estaría dando a José Moreno en relación a Dña. Victoria Angulo. Y por qué lo de “el puente, el río y la alameda”. Ello viene de algo que Chabuca, en un almuerzo en el cual fue premiada por una de sus canciones, escuchó del Dr. Raúl Porras Barrenechea, historiador y vecino barranquino suyo, quien en su alocución pide “Piedad para el río, el puente y la alameda”, frase que le quedó a Chabuca como un estribillo y que fue el punto de partida para la composición que quería dedicar a Dña. Victoria Angulo. Y sobre estos tres principales elementos del vals es necesario indicar que el río se refiere lógicamente al río Rímac; el puente y la alameda no se refieren al Puente de Fierro y la Alameda de los Descalzos como se cree, sino eran el viejo Puente de Palo que quedaba donde ahora se levanta el puente de Santa Rosa, al final de la Avda. Tacna, que Dña. Victoria Angulo cruzaba para dirigirse a la Alameda del Tajamar en el Rímac, lo que Chabuca plasmó en el verso “del puente a la alameda menudo pie la lleva, por la vereda que se estremece al ritmo de su cadera”. En cuanto a lo de “jazmines en el pelo y rosas en la cara” fue una manera elegante de referirse a su cabellera que peinaba canas y al rubor en las mejillas de su fino rostro moreno.
Chabuca consignó como fecha de culminación de su vals “La Flor de la Canela” el 7 de enero de 1950 y se lo cantó por primera vez a Dña. Victoria Angulo en el día de su cumpleaños el 21 de julio de ese año, quedando como algo anecdótico que ella, Chabuca, nunca dio a interpretar su vals en forma oficial, habiéndose difundido de boca en boca entre los que acudían a su casa y tuvieron la oportunidad de escucharla y aprenderla, de ahí, seguramente, los errores que se han cometido y se cometen en su interpretación.
Adorna este artículo la imagen de Doña Victoria Angulo Castillo de Loyola, musa inspiradora de este vals, emblema de la canción peruana.

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